Siete gobernadores y ocho alcaldes han sido nombrados “a dedo”

Designaciones fugaces, detenciones sin sentencia firme, repetidos cambios de autoridades en poco tiempo, abandonos simultáneos de funciones, nepotismo y colocación de fichas políticas personales son algunas de las movidas ejecutadas por el partido gobernante para designar autoridades sin legitimidad.

En los últimos dos años se han nombrado siete gobernadores y ocho alcaldes sin consultar al soberano. Esto representa una violación a la voluntad de unos nueve millones de electores en 11 entidades del país. Es un golpe a la elección directa y a la descentralización que se suma a un año de retrasos en los comicios regionales, a casi dos años de las impugnaciones electorales –aún no resueltas– en contra de diputados indígenas, a la eliminación de elecciones sindicales y a la no renovación de autoridades comunales.

¿Por qué ha ocurrido?

Aprovechando las cláusulas legales al producirse la falta absoluta de un funcionario, especialmente en la segunda mitad de su período, varios gobernadores oficialistas han cesado de sus funciones para asumir nuevas responsabilidades en puestos centrales del Ejecutivo. Por el contrario, la interrupción del mandato de alcaldes opositores –que no ha sido voluntaria sino a la fuerza– ha servido a los revolucionarios para colocar sus fichas políticas en cargos de elección popular que les han resultado adversos y, así, inclinar el balance de fuerzas a su favor.

Si se produce una falta absoluta del funcionario durante la segundad mitad de su periodo, en los últimos dos de los cuatro años de mandato, la ley establece que los segundos al mando de la institución queden a cargo mientras los Consejos Legislativos o Municipales (concejales) nombran a una nueva autoridad para el resto del período, generalmente dentro de los 30 días siguientes y por votación secreta. Solo si la ausencia ocurre en los dos primeros años, el marco jurídico ordena que se convoquen elecciones, tal como aparece contemplado en la Ley sobre Elección y Remoción de los Gobernadores de Estado (artículo 16), Ley Orgánica del Poder Municipal (artículo 87) y en las constituciones regionales.

Amparados bajo esta normativa actuaron Aristóbulo Istúriz (Anzoátegui), Wilmer Castro Soteldo (Portuguesa), Érika Farías (Cojedes), Tareck El Aissami (Aragua), Adán Chávez (Barinas), Luis Acuña (Sucre) y, más recientemente, Francisco Ameliach (Carabobo), quien renunció para participar en la Asamblea Nacional Constituyente propuesta por Nicolás Maduro y que, probablemente, será la primera de varias dimisiones por esta causa.

En el caso de los alcaldes, se desconoció la voluntad popular de los ciudadanos que escogieron en diciembre de 2013 a Antonio Ledezma (Área Metropolitana de Caracas), Lumay Barreto (Guasdualito), Warner Jiménez (Maturín) y Delson Guárate (Mario Briceño Iragorry). Se excluye de este grupo a Daniel Ceballos y Enzo Scarano, porque si bien fueron vulnerados los derechos políticos tanto del votante como del elegido, esas elecciones volvieron a repetirse, quedando en manos de sus esposas (con un apoyo mayor al 70% y 80% de los sufragios, respectivamente).

Ocurrió lo contrario con la detención de José Ramón López (Caroní), la muerte de Aníbal Sánchez (Sabaneta), la renuncia de Rafael Lacava (Puerto Cabello) y el arresto de Ángel Ortiz (Cariaco), donde no hubo cambio de organización política impuesto a la fuerza, pero sí irregularidades en el proceso.

Jugaron papeles fundamentales en estas movidas los parlamentos regionales y municipales que se prestaron para complacer a quienes –en teoría– debían vigilar, lejos de actuar como contrapeso sobre las figuras de poder.

No es un secreto que durante años el chavismo restó apoyo a estados y municipios. Lo hizo a través de la instalación de instancias paralelas en instancias conquistadas por la oposición –como la Jefatura de Gobierno Distrito Capital, Corpomiranda o Corpolara–, con la creación de los Consejos Comunales y consiguiente eliminación de las juntas parroquiales, la reducción del Situado Constitucional y de las competencias tributarias, entre otras cosas.

“Aunque no puedo destituir a alcaldes ni a gobernadores, sí puedo hacer otras cosas, ¿no? Quiero que sepan que en esta nueva etapa el que está conmigo, está conmigo; el que no está conmigo, está contra mí”. Esta frase es de un Chávez victorioso en un acto en el Teatro de la Academia Militar, justo después de las regionales y del revocatorio de 2004.

https://elpitazo.com/politica/linea-de-tiempo-siete-gobernadores-y-ocho-alcaldes-han-sido-nombrados-a-dedo/

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