Ruido de sables en Venezuela: el golpe de estado que teme Maduro

Al menos 14 militares detenidos bajo la sospecha de traición y rebelión. Así reza una nota publicada ayer por la agencia Reuters, en la que explica que, según unos documentos a los que ha tenido acceso este medio, distintos mandos, incluyendo coroneles y capitanes, están recluidos en la cárcel militar de Ramo Verde –donde también está Leopoldo López– desde su arresto a principios de abril. Fue justo cuando se iniciaron las protestas contra el Gobierno de Nicolás Maduro, que ya cumplen 68 días. Todo en medio de rumores que hablan de una depuración de las fuerzas armadas para callar las posibles voces disidentes. Y para poner precauciones ante un posible golpe de estado.

En enero de este año se procesó a 4 civiles y 4 militares por su presunta participación en el “golpe azul”, una también presunta intentona golpista que fue denunciada por el entonces presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, en febrero de 2015. El pasado 28 de mayo, Maduro dijo en su programa de televisión semanal que “ya, a esta altura, derrotado (sic) el intento de golpe de estado. Están derrotados. ¿Oyeron?”.

No es primera vez que el presidente venezolano habla de cuartelazo en estos meses. Por ejemplo, el 10 de abril, al inicio de las protestas, dijo que “estamos enfrentando un golpe de estado de la oposición, con apoyo de la OEA (Organización de Estados Americanos) y la Casa Blanca bajo órdenes del Departamento de Estado de EE.UU.”. Días después, el 19, dijo que se había dado un “contragolpe fundamental en el espinazo al golpe de estado que venimos derrotando”.

El gerundio es importante. La primera vez que Nicolás Maduro habló de asonada fue apenas un día después de ganar la presidencia el 14 de abril de 2013. Desde entonces, las denuncias del presidente de este tipo de intentonas –como las de magnicidio– no han cesado. Incluso, desde el Gobierno se habla en ocasiones de “golpe de estado continuado”. Especialmente significativo fue el discurso realizado el pasado 17 de abril frente a miembros de las fuerzas armadas y de la Milicia Bolivariana: “No es tiempo de traidores, no es tiempo de traición, no es tiempo de vacilantes; que cada quien se defina: si estamos con la patria o en contra de ella”. En esos días, el runrún sobre una posible asonada -que llega de forma recurrente a las redacciones de la mano de empresarios y activistas políticos con buenas conexiones en Venezuela, asegurando que es inminente- se hicieron especialmente intensos. Poco después se empezó a hablar de los arrestos de militares desobedientes, los que ahora confirma Reuters.

En la calle es común escuchar sobre la teoría del golpe. Tanto como para desear que haya uno (“aquí hace falta un militar que ponga orden” -obviando tal vez que 10 de 29 ministros visten o vistieron de verde olivo–), como para vaticinar que pronto ocurrirá. Desde que se iniciaron las protestas, políticos de oposición como Julio Borges, Freddy Guevara o Juan Requesens, han dedicado parte de sus alocuciones a interpelar a los militares. “Maduro los está utilizando y empujando a desconocer el orden constitucional de Venezuela. Nosotros no queremos una Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) que se pase a la oposición sino que cumpla con la Constitución. Maduro los está destruyendo frente a la opinión pública y en la comunidad internacional”, dijo Borges en una de las múltiples ocasiones en que se ha referido al estamento castrense.

Nicolás Maduro examina un rifle durante un ejercicio militar en Charallave, en enero de 2017. (Reuters)

Problemas internos en el ejército bolivariano

Y se ha tratado de mostrar una fractura en su seno. Por ejemplo, Henrique Capriles, gobernador opositor del estado Miranda, denunció hace semanas que había la menos 85 militares “detenidos solo por el hecho de haber expresado descontento (…) con lo que es la actuación de la Guardia Nacional y la Policía Nacional, la salvaje represión”.

“La cifra de 14 presos es razonable, se cae el mito de que había casi 100 detenidos. Hay que ser cauteloso con las cifras. Son hechos aislados, a partir de las últimas protestas, y se inscribe más en el desacato de los militares que otra cosa”, explica Rocío San Miguel, presidenta de la ONG Control Ciudadano. La abogada dice que el recurso discursivo del golpe “es una constante desde el Gobierno de Chávez, a partir de 2002 –fecha del último golpe en Venezuela–, una matriz permanente y un patrón desde el poder orientado a señalar esto con débiles fundamentos, sobre todo cuando se escudriña un poco más en el personal que suelen señalar, que son oficiales sin tropa bajo su mando. Pero imagino que es un modo eficaz para disuadir ideas en este sentido”.

El ex militar Clíver Alcalá Cordones acompañó a Chávez en el intento de golpe en febrero de 1992. Sigue leal al Comandante, pero es uno de los históricos que se deslindan y critican a Maduro. “Hay un amplio incremento del autoritarismo del Gobierno y hacia las filas de las Fuerzas Armadas. Además, con la realidad que tenemos en lo político, lo social y, sobre todo, en lo económico, entiendo que debe haber un gran descontento dentro de la FANB”. Y pone el ojo en la Constituyente: “Está siendo todo muy abusivo, como esa convocatoria. Hay muchos oficiales que han dicho su disconformidad con el tema. Está generando graves problemas internos en las filas de la FANB. Sin duda debe haber mucha persecución a lo interno”.

Sobre un posible golpe, Alcalá dice que “el descontento por la falta de medicamentos, seguridad, hambre no excluye a los militares” y que desde el Gobierno “están cuidando cualquier posibilidad de cualquier acción que desestabilice al país, desde un levantamiento popular a cualquier acción en cualquier área. Saben que lo están haciendo mal, violando la Constitución, que la gente no está contenta y se articulan porque saben que hay miedo y temor a un golpe”. Pero San Miguel, por su parte, no ve clara una asonada militar. “Siempre hay ese temor, sobre todo en América Latina, pero aquí hay lecciones aprendidas y el contexto no tiene que ver con 1992 ni con 2002”.

La misma opinión comparte Hernán Castillo, profesor de Ciencias Políticas de las Universidad Simón Bolívar (USB) y experto en temas de Defensa. “No va a haber un alzamiento militar, el contexto internacional no es el mismo. Era más factible en los 70 en plena guerra fría. Pero también desde el punto de vista operativo. En el caso venezolano sería un genocidio porque no pueden sostenerse en el poder, no hay condiciones”. El estamento militar, su estado de ánimo, así como su nivel de descontento con el Gobierno, podrían asemejarse al experimento de Erwin Schrödinger: una caja cerrada y opaca tiene dentro un gato, un recipiente con gas venenoso y una partícula radiactiva. Hay una probabilidad del 50% de que el veneno se libere. La misma probabilidad de que el gato esté muerto o vivo. Pero es imposible comprobarlo, sólo hablar de posibilidades.

http://www.elconfidencial.com/mundo/2017-06-08/venezuela-rumores-golpe-estado-temor-nicolas-maduro_1395517/

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